Bretaña y el Monte Saint Michel

Un lugar que une gastronomía, cultura y paisajes únicos

3 a 7 días
todo el año
frutos del mar, crepes, sidras, dulces celtas, mantequillas y más
con o sin guía
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LO QUE NOS TRAE AQUÍ
Bretaña es la región que se sitúa en el extremo oeste de Francia y que cuenta con más de 1.000 km de costa. No es casualidad que su comida y gastronomía se basen principalmente en mariscos frescos y de calidad. Desde sus famosas bandejas con peces y crustáceos exclusivamente locales hasta las tradicionales ostras y mejillones. ¡Los frutos del mar de Bretaña están entre los más conocidos, deliciosos y consagrados del mundo!
Pero si eso no bastara, Bretaña también es famosa por su renombrada mantequilla, y sus postres y dulces celtas. Entre sus especialidades más conocidas están los deliciosos Crêpes, su Caramelo de mantequilla salada, el Kouign Amann y el Far Breton, que retratan la fuerte importancia del folklore y de las tradiciones populares en esta animada región francesa.
El Monte Saint-Michel, una pequeña ciudad medieval bien en la frontera de Normandía con Bretaña, es uno de esos lugares fascinantes que se ha convertido en el deseo de muchos aficionados por bellos viajes. Sea por la bella Abadía que ocupa la cima del Monte o por el increíble fenómeno de la marea, el Monte Saint-Michel es una atracción única e imperdible.

 

LO QUE VA A PASAR
Esta región es sin duda una de las más gastronómicas de Francia llena de maravillosas ciudades y lugares a ser desvelados. No es necesario recorrer toda la región para encontrar una gran variedad de bellezas naturales y productos excepcionales en Bretaña.
En este viaje nos hospedamos en un punto estratégico y nos dejaremos envolver por los paisajes y la gastronomía local. Nuestro itinerario incluye por ejemplo la histórica e imperdible Saint Malo, la bellísima Cancale y su mercado de ostras o la ciudad fortificada de Dinan así como otros pequeños poblados de la región.
Vamos a descubrir las riquezas de la excepcional bahía del Monte Saint-Michel, visitar las granjas de ostras, comer dulces y galletas artesanales, degustar las sidras y los destilados locales y comer en restaurantes con menús elaborados con 100% productos locales y de la estación.
Este es uno de esos destinos donde cuanto más nos quedamos, más cosas tenemos para descubrir.

 

LO QUE ESTÁ INCLUIDO
– Investigación, planificación y reservas de paseos, espacios culturales y restaurantes

 

LO QUE PUEDE SER INCLUIDO
– Transporte de ida y vuelta desde París (coche o tren)
– Conductor particular
– Guía especializada en Enología y Gastronomía
– Reservación de hotel
– Paseos complementarios y visitas personalizadas
– Clase de cocina

DONDE VAMOS
lo sabias ?
¿Por qué la mantequilla bretona es salada? En el pasado, la sal era algo muy caro usado casi exclusivamente para preservar los alimentos. En 1343, el Rey Felipe VI insta a Gabelle, un impuesto sobre la sal que duraría más de 400 años. En estos momentos Bretaña todavía no estaba anexada a Francia, era independiente, por lo tanto no impactada por este impuesto. Debido a esta exención fiscal, el consumo de mantequilla salada, que hasta entonces se equiparaba con la mantequilla sin sal, floreció en las mesas bretona. Y desde entonces es uno de los símbolos de su culinaria. Una región que une gastronomía, cultura y paisajes únicos en el mundo. Un viaje inolvidable en el país del crepe y de la mantequilla y donde se come los mejores frutos del mar en Francia.

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